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Ana: una mujer que llevó su dolor a Dios

Ana: Una mujer que llevó su dolor a Dios

El Primer libro de Samuel comienza con el llanto de una mujer piadosa. Mientras el pueblo de Israel comenzaba a pensar en un rey, Ana pedía un niño. Como señala J. Vernon McGee, Dios edifica el trono sobre el llanto de una mujer. La historia de Ana ocupa un lugar importante porque, en medio de circunstancias difíciles, ella acudió a Dios en oración.

Elcana tenía dos mujeres: Ana y Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no los tenía. McGee aclara que el hecho de que la Biblia registre que Elcana tenía dos esposas no significa que Dios aprobara la poligamia. Las Escrituras registran muchos hechos, incluyendo pecados y las mentiras de Satanás, pero esto no significa que Dios los sancione. McGee recuerda también el caso de Abraham y Agar y señala las consecuencias que aquella decisión produjo.Ana: una mujer que llevó su dolor a Dios

En la familia de Elcana había dificultades. Penina era rival de Ana y la irritaba y entristecía porque Jehová no le había concedido tener hijos. Aquella situación hacía de Ana una mujer profundamente afligida.

Sin embargo, Elcana y su familia subían cada año a Silo para adorar y ofrecer sacrificios a Jehová. Pero tampoco el lugar de adoración estaba libre de problemas. Allí estaban Ofni y Finees, los hijos de Elí, quienes eran hombres perversos. McGee destaca que la maldad estaba presente aun en el tabernáculo. Por eso hace una observación que resulta inquietante: algunas veces, el peor lugar donde uno puede estar puede ser la iglesia misma.

En medio de aquel ambiente, Ana acudió a Jehová.

La Escritura dice que Ana lloraba y no comía. Entonces se levantó y, con amargura de alma, oró a Jehová y lloró abundantemente. Su petición era concreta: quería un hijo. Pero no pidió simplemente recibirlo para sí. Hizo un voto al Señor: si Dios le concedía un hijo varón, ella lo dedicaría a Jehová todos los días de su vida y no pasaría navaja sobre su cabeza.

McGee explica que Ana estaba prometiendo dedicar aquel hijo al servicio de Dios. Su profunda aflicción la llevó a derramar su corazón delante del Señor.

Mientras ella oraba largamente, Elí observaba su boca. Ana hablaba en su corazón; solamenteAna: una mujer que llevó su dolor a Dios se movían sus labios y su voz no se oía. Al verla, Elí pensó que estaba ebria.

Esta reacción de Elí también revela las condiciones espirituales de aquel tiempo. Sus propios hijos bebían y se embriagaban, y Elí lo sabía, pero nunca tomó medidas contra ellos. Era un padre indulgente. Por eso, cuando vio a Ana orando con tal fervor, pensó que estaba ebria. McGee señala que esto nos permite comprender cuán deterioradas estaban las condiciones espirituales en aquel lugar.

Pero Ana no estaba ebria. Era una mujer afligida que había venido delante de Jehová para presentar su petición.

Así comienza el Primer libro de Samuel: con una mujer que llora, ora y lleva su profunda necesidad delante de Dios. Su historia nos introduce también en un período decisivo de la historia de Israel, en el que Dios levantaría a Samuel para cumplir una función fundamental en la nación.

Descubra más sobre Ana, Samuel y los acontecimientos que marcaron el comienzo de la monarquía de Israel en 1 Samuel: Un Comentario, de J. Vernon McGee.

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