Jesús: Humano y Dios en todo sentido

Tu árbol genealógico puede explicar mucho sobre ti: de dónde vienes, quién fue tu abuelo y el padre de este antes que él. El Evangelio de Lucas rastrea la familia de Jesús a través de la historia de María, llegando hasta el rey David, y luego retrocediendo hasta Adán, el primer hijo de Dios creado. Pero Adán cayó de esa posición elevada cuando pecó. Jesucristo, el último Adán y el Hijo de Dios, vino para devolver a la humanidad a esa relación con Dios mediante la fe en Él, el único camino para estar en comunión con Dios.
Después de que Jesús fue bautizado, el Espíritu Santo lo guio al desierto para ser probado por
Satanás. Nosotros solo podemos vislumbrar esa tentación desde fuera; no podemos comprender plenamente las fuerzas invisibles y ocultas del mal que giraban a Su alrededor. Como hombre, Jesús necesitó ser lleno del Espíritu para enfrentar la tentación. ¿Cuánto más necesitamos nosotros el poder del Espíritu para enfrentar toda clase de tentación?
Esta prueba fue idea de Dios. "Tentar" significa dos cosas. Cuando Satanás nos tienta, intenta "seducirnos a hacer el mal" en algún área de la que pueda aferrarse, algún área en la que posiblemente cedamos ante él. Jesús no fue tentado a hacer el mal; eso habría sido una propuesta perdida de antemano. No había nada en Él que cediera ante el mal.
Pero "tentar" también significa "probar o poner a prueba". Dios probó a Jesús para demostrar que Él es un Salvador sin pecado, capaz de salvarnos. Debido a que superó la prueba, Jesús puede salvar a cualquiera que venga a Dios a través de Él (ver Hebreos 7:25-26). Hoy hay un Hombre en la gloria que se sienta a la diestra de Dios, que te comprende y es capaz de simpatizar con todo lo que enfrentas. ¡Qué maravilloso es tener un Salvador así!
De Nazaret a Capernaum
Al salir del desierto, Jesús regresa a su hogar en Nazaret. En el día de reposo, se le entrega la Palabra y Él lee según el turno establecido (el mismo para todas las sinagogas). El pasaje de ese día fue Isaías 61:1-2, que describe la venida del Mesías. Jesús cerró el rollo, miró a la multitud y dijo: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros" (4:21).
La gente lo miraba confundida: "¿No es este el hijo de José, un carpintero? ¿Cómo podría ser el Mesías?". Jesús intentó mostráselo, pero no aceptaron nada de lo que dijo. Su afirmación los enfureció. Su rechazo se volvió violento y llevaron a Jesús a un precipicio a las afueras del pueblo, planeando despeñarlo. Jesús desapareció milagrosamente entre la multitud y siguió su camino.
Debido a que Nazaret rechazó a Jesús como Mesías, Él se traslada a Capernaum, un pueblo en la orilla norte del Mar de Galilea. La gente estaba asombrada de Su poderosa enseñanza; nunca habían oído a los fariseos y escribas hablar con tanta confianza y autoridad. Se sentían atraídos por la luz de Jesús, pero con esta atracción viene la responsabilidad de responder con fe.
Para mostrar aún más a Jesús como plenamente humano, podemos seguirlo un día desde el amanecer hasta el atardecer. En la sinagoga, lo escuchamos enseñar. Lo vemos echar fuera un demonio de un hombre. Al almuerzo, lo vemos sanar a la suegra de Pedro de una enfermedad grave. Luego sale hacia la multitud y, moviéndose de uno a otro, habla y conecta con las personas. Sanaba de una manera maravillosa, con gran compasión, tocando a las personas en su mayor necesidad. Él es un Salvador en todo sentido.
