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La Aseidad de Dios

Por Josue Berdiales
13 de septiembre 2022



Parte 1 de la Serie “Cómo es Él”, una exploración de los atributos de Dios.

El primer atributo que vamos a considerar es ‘La Aseidad de Dios’ (atención, no es ‘ansiedad’.) La Aseidad de Dios es un término teológico que se refiere a la autosuficiencia de Dios, en el sentido de que Él no necesita nada que no se encuentre en sí mismo. Dios es completamente independiente. Hagamos un ejercicio mental para comprender mejor el alcance de este concepto. Para ello, veamos las necesidades de un ser viviente, de una casa y de una estrella.

Si pensamos en un ser viviente, un animal o una persona, sabemos que necesita oxígeno, agua, alimento, reposo, protección y hasta otros de su misma especie para reproducirse. Algo similar ocurre con una casa, que, aunque no es un ser viviente, sabemos que necesita ser mantenida, pintada, reparada e incluso, hasta albergar personas en su interior para que se cumpla el propósito de su existencia. Y si consideramos una estrella del universo galáctico, sabemos que necesita fusión termonuclear de plasma para mantener la temperatura necesaria para evitar que se enfríe, que deje de brillar o que la fuerza de gravedad la hiciera colapsar. En resumen, todo lo que conocemos necesita algo, externo a sí mismo, para seguir existiendo o siendo lo que es. Pero Dios, Él no necesita nada ni nadie para existir o cumplir sus propósitos.

Dios no siente hambre como un ser humano, no necesita ser alimentado para continuar. E incluso si tuviera hambre, no necesitaría que nadie lo alimentara. (Salmo 50:10-12) Dios no necesita ningún refugio o forma de protección. Dios no se siente amenazado por hombres, ejércitos o principados. De hecho, se ríe cuando lo amenazan (Salmo 2:4). Él no necesita que nadie lo adore o le sirva para satisfacer algún anhelo o deseo, sino que está completamente satisfecho en Sí mismo. (Hechos 17:24) Él no necesita amistad ni amor, porque todo el amor que se necesita lo encuentra en su misma esencia encapsulada en Su Trinidad y ha existido así por toda la eternidad. (Juan 17:23) El Dios de la gloria siempre ha sido glorioso y no necesita de ningún hombre o ángel para crecer en ese sentido. (Juan 17:5)

Las actividades de Dios no lo hacen sentirse cansado, somnoliento o en necesidad de descanso (Isaías 40:29). No necesita sabiduría, ni consejo de nadie, porque ¿qué criatura se atreve a aconsejar a su creador? (Isaías 40:13-14). No existe una idea, opinión o plan que uno pueda presentar ante Dios, que Él no lo haya pensado con anterioridad. Todos los consejos y decretos que Él ha determinado que se cumplan, van a ocurrir (Eclesiastés 3:14). Y aunque Él usa muchísimos recursos, en última instancia, es Su timón y dirección las que mueven el barco.

El Señor es autosuficiente, y estas son buenas noticias. Él no necesitaba crear a nadie o al mundo, sin embargo, nos hizo. Le complació hacerlo y, a pesar de que Él es nuestro Creador, nosotros, los humanos, nos alejamos de Él. Aunque no necesitaba nuestros recursos, nuestro amor o nuestra alabanza, vino a la tierra y prodigó Su amor sobre este mundo perdido y nos dio el privilegio de alabarlo para que nos relacionáramos con Él. ¡Qué gran amor!

Él nos llama sus hijos, y esas si son buenas nuevas. Su autosuficiencia nos da la gran confianza de que no nos faltará nada que podamos necesitar en esta vida o en la próxima. Porque cualquier cosa que cualquiera pudiera necesitar, se encuentra eternamente en Él, y nunca se agotará. Él es el proveedor infinito y eterno. Qué buenas noticias, porque no importa cuánto fallemos, cuanto nos equivoquemos o cuántas buenas oportunidades desperdiciemos, el plan final de Dios nunca fallará. Por humillante que le pueda resultar a alguien, realmente Él no nos necesita ni a ti ni a mí para lograr sus propósitos.

Entonces, ¿por qué no unirte y participar de lo que Él está haciendo gloriosamente en el mundo?

Reflexiona sobre lo que leíste:

¿Puedo confiar en que Dios proveerá? ¿Por qué o por qué no?

¿Puedo confiar en que se hará la voluntad de Dios en el mundo?

¿Cómo puedo crecer en mi confianza en Dios?


Lee la introducción a esta serie sobre los atributos de Dios.