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América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia

Por Dr. J. Vernon McGee

América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia

Basado en el mensaje de J. Vernon McGee

Al acercarnos al 4 de julio de 2026, cuando Estados Unidos conmemora 250 años de independencia de Inglaterra, surge una pregunta espiritual profunda: ¿ha olvidado la nación su dependencia de Dios?

El profeta Isaías vivió en un tiempo de tensión que tenía muchas semejanzas sorprendentes con los tiempos que vivimos hoy en día. La situación internacional se caracterizaba por una crisis en múltiples frentes. El orden social se encontraba en plena agitación. La anarquía abundaba por todas partes. América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia

En medio de ese contexto, Dios hace una acusación solemne: "He criado hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí" (Isaías 1:2). El progreso material muchas veces ha ido acompañado de una creciente indiferencia espiritual.

El Trono de Juicio Vacío

El pensamiento contemporáneo ha quitado a Dios de Su trono de juicio y lo ha despojado de su autoridad como gobernador moral de este universo. En nuestra era, existe una suposición generalizada de que ya no necesitamos a Dios. Sin embargo, la realidad bíblica es clara e inmutable.

El Dios de la Biblia es el Dios Todopoderoso. Sigue siendo el gobernante moral de su universo. Sigue ocupando el trono de la justicia —no ha abdicado— y castiga el pecado. Esta verdad es especialmente relevante para una nación fundada sobre principios que reconocían la providencia divina.

Dios sigue invitando al mundo a entrar en la sala del tribunal para comprobar si fue justo en todo lo que hizo. Sería bueno para nuestra generación, que tiene una visión tan distorsionada de Dios, entrar en el tribunal y verlo en su trono de juicio. Cuando lo hagamos, aprenderemos dos cosas que esta generación necesita saber.

Primero, que es un Dios de juicio. Y, en segundo lugar, que Dios también es misericordioso. Cualquiera que entre en su tribunal y sea declarado culpable puede encomendarse a la misericordia del tribunal y ser perdonado por completo. América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia

Los Tres Pasos Descendentes

La historia bíblica nos muestra un patrón recurrente: los tres pasos que preceden la caída de cualquier nación son, primero, la apostasía religiosa; segundo, la degradación moral; y tercero, la anarquía política. Estos son los mismos pasos descendentes que todas las grandes naciones del pasado —ahora en ruinas y cenizas— han tomado. Roma es el ejemplo clásico.

¿Por dónde comenzaría Dios si llamara a América a Su corte hoy?

Podría poner Su dedo sobre la anarquía política. Podría señalar la degradación moral sin precedentes en nuestra historia. Pero cuando Jesucristo vino a Jerusalén, no intentó enderezar la situación política ni corregir las condiciones morales de la ciudad. En cambio, puso Su dedo sobre la apostasía religiosa.

El Corazón Lejano

Dios acusa a Su pueblo: "¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?" (Isaías 1:11). Estos pueblos tenían una religión instituida por Dios, un ritual designado por Dios, un templo construido por Dios. Pero traían sacrificios y cumplían el ritual según la letra de la Ley, mientras sus corazones estaban en rebelión contra Dios y sus vidas se vivían en pecado.

Es fácil ir a la iglesia, incluso ser activo en los servicios, y aun así tener el corazón lejos de Dios. Dios dice: "No tiene sentido venir a la iglesia, no tiene sentido cumplir con el ritual. Todo es una farsa y una apariencia, a menos que tu corazón esté bien conmigo." América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia

La iglesia en América no causa ninguna impresión en la sociedad. Millones de personas asociadas con algún cuerpo religioso no tienen un impacto espiritual real en la vida americana. Muchos ven la iglesia como una forma respetable de un arte menor, atractivo si te agrada, cuya única función moral es bendecir lo que la mayoría considera como el "modo de vida americano."

Hay apostasía espiritual en esta tierra. El liberalismo y el humanismo han tomado control de la mayoría de las grandes denominaciones de América. La predicación ha perdido su autoridad. El púlpito se ha convertido en un simple altavoz para declarar lo que la gente quiere escuchar, en lugar de ser una voz en el desierto que habla por Dios.

La Invitación de Gracia

Cuando el acusado es encontrado culpable en el tribunal, y el veredicto del jurado está listo, esperamos escuchar la sentencia del Juez. Pero la sentencia es extraña. Nos quedamos sorprendidos y asombrados ante este Juez:

"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la púrpura, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana" (Isaías 1:18).

Dios tiene una fórmula secreta, una alquimia divina, un remedio potente: la sangre de Jesucristo que derramó en la cruz por ti y por mí. Porque Él pagó la pena, el Juez ahora puede América a los 250 años: Una Declaración de Dependencia extender misericordia a nosotros.

¿Acaso no está Dios llamando a América a resolver su caso fuera de los tribunales?

Dependencia, No Independencia

La verdadera necesidad de América no es solo una celebración de independencia. Es una declaración de dependencia de Dios. La historia bíblica muestra que cuando un pueblo persiste en su rebelión, enfrenta consecuencias. Pero también revela que Dios ofrece oportunidad para volver a Él. Este mensaje sigue vigente hoy, tanto para individuos como para naciones.

Mientras celebramos 250 años de independencia, recordemos una verdad más antigua: que la verdadera libertad se encuentra en reconocer nuestra dependencia de Dios. América necesita no solo una Declaración de Independencia —ya la tiene— sino una Declaración de Dependencia sobre Dios y sobre Cristo en esta hora de crisis en la que vivimos. Ese es el camino para América, y ese es el camino para ti y para mí.

Respondamos con humildad y fe, volviendo a Aquel que reina sobre todas las naciones. Porque, al final, la esperanza no está en la autosuficiencia humana, sino en volver al Señor: el Dios justo, pero también lleno de misericordia, que sigue invitando a Su pueblo a acercarse a Él.


Este mensaje de J. Vernon McGee, autor de A Través de la Biblia, representa el ministerio que RTM Estados Unidos continúa llevando a la comunidad hispana en Estados Unidos.

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